¿Quiénes son los veganos?

El fin de semana pasado fui, en compañía de una amiga, a ver unos departamentos en la Condesa, pues mi familia y yo estamos considerando la posibilidad de mudarnos a esa zona.

La amiga que me acompañó vive en la vecina colonia Roma y ha hecho lo suyo para convencerme de que nos mudemos por el rumbo. Argumenta que pese a no estar por completo exento de los problemas de inseguridad que afectan a toda nuestra ciudad, el circuito Roma-Condesa se mantiene como uno de los más tranquilos, limpios, bien comunicados y con una buena calidad de vida.

No dejó de mencionar una de las razones por las que estos rumbos gozan de gran popularidad entre capitalinos y visitantes de todos los rumbos; la intensa vida cultural y la variada oferta para la diversión y el entretenimiento.

De hecho, esto último es lo que primero nos atrajo a mi esposo y a mí a la zona. Nos encantaría estar a una caminata de distancia de lugares como el Plaza Condesa, el Centro Cultural Bella Época y las varias librerías que hay por el rumbo. Y para pasear con los niños y la mascota, están los parques México y España.

“Por si fuera poco –concluyó mi amiga–, la Roma y la Condesa están entre las colonias con más restaurantes y tiendas para los veganos”. Este comentario me dejó sin saber qué responder por unos momentos. Bien sabía que mi amiga y su familia se habían vuelto veganos desde hace algunos años, lo cual me parece perfectamente respetable. Sin embargo, más allá de pensar que los seguidores de dicha tendencia eran personas con gran amor por los animales, no tenía mucha idea de lo que implicaba ser vegano, ni de lo efectivo o saludable que tal estilo de vida pudiera ser.

Después de reflexionar un poco, para evitar comentarios que pudieran resultarle inapropiados o hasta ofensivos a mi amiga, formulé la pregunta que desde hace tiempo había querido hacerle: “¿Quiénes son los veganos?” Quería saber si realmente todos eran personas comprometidas con la protección de los animales; si, más bien, buscaban un estilo de vida más saludable o si era sólo una tendencia que eventualmente podría pasar de moda. En suma, ¿en qué consiste ser vegano?

Al ver la expresión de mi amiga, me di cuenta de que mis temores por enfadarla eran infundados; por el contrario, parecía que había esperado esa pregunta desde hace mucho tiempo y se mostró más que dispuesta a resolver todas mis dudas.

Me dijo que, en efecto, la dieta vegana era una iniciativa de grupos y organismos que luchaban por los derechos de los animales, como PETA. Sin embargo, el tiempo y las investigaciones científicas demostraron que la dieta vegana también puede ser una alternativa saludable para prevenir y contrarrestar padecimientos como el colesterol elevado, la diabetes, la hipertensión, e incluso el cáncer. La razón es que al estar libre de productos de origen animal, la alimentación vegana es baja en grasas saturadas y colesterol, y rica en fibra, vitaminas y proteínas de origen vegetal.

Mi amiga también reconoció que algunas personas son un poco extremistas en su forma de llevar el estilo de vida vegano, pues incluso llegan al punto de rechazar o agredir a las personas que consumen productos de origen animal. Pero no tardó en aclarar que ni ella ni su familia sostienen esta postura, pues la idea de entrar en conflicto por cuestiones como ésta le parece contraria al espíritu de armonía que debería impulsar a quienes actúan en pro del ambiente y la naturaleza.

Después de visitar las alternativas de departamentos que había encontrado, terminamos la tarde con una cena en el restaurante vegano favorito de mi amiga. La verdad es que, como alternativa gastronómica, me pareció excelente, pero la conversación también me dio mucho qué pensar acerca de lo que podemos y debemos hacer por todos los seres con quienes compartimos el planeta.

Decálogo para elegir los pisos de tu hogar

Diseñar tu hogar no es un proyecto fácil; implica tiempo, dinero y planeación, entre otras muchas cosas. Pero, como todos los sueños, puede llevarse a cabo con empeño, constancia y sí, algo de paciencia, para esperar el momento adecuado.

La colocación de los pisos es uno de los trabajos más costosos, largos y complicados que se pueden hacer en casa, sea que se trate de cambiarlos o de colocarlos por primera vez. Lo ideal, por tanto, es que una vez concluido el proyecto, el resultado sea de larga, muy larga duración.

Si has pensado en instalar o cambiar tus pisos, te invito a considerar el siguiente decálogo, para que al final veas recompensados todos tus esfuerzos.

  1. Piensa en el uso que das a cada espacio. Hay áreas de la casa donde el tránsito es intenso, como el recibidor o la sala, por donde inevitablemente pasarán tanto la familia como las visitas. Otros, como la cocina o los baños, registran mayor humedad y cambios de temperatura. En las recámaras hay menor actividad y se busca mayor calidez. Sirva este repaso para mostrar que cada lugar de la casa registra usos y actividades distintos y, por tanto, conviene pensar en distintos tipos de pisos.
  2. Organiza tu proyecto. Si la idea es cambiar o colocar los pisos de toda la casa, lo mejor es dividir el trabajo por etapas, pues además de que así podrás ahorrar y recuperarte de los gastos, no tendrás caos por todos lados.
  3. Elabora un presupuesto. Esto es fundamental para cualquier proyecto de construcción o remodelación. Compara lo que tienes con lo que necesitas y considera un extra para los imprevistos.
  4. Elije el tipo de piso adecuado. Digamos que decidiste comenzar por la sala. Para muchas familias es el núcleo del hogar y sin duda es la estancia con mayor visibilidad. Lo común es colocar pisos de madera o mármol, o bien alfombras, por cuestiones estéticas. Sin embargo, no olvides los puntos anteriores; si la sala es el lugar más transitado de la casa, el que tiene más contacto con el exterior o donde tus hijos pasan más tiempo jugando, debes fijarte también en la durabilidad, resistencia y facilidad de mantenimiento del material que selecciones.
  5. Compara varios proveedores para la compra del material. Lo ideal es revisar un mínimo de tres tiendas y un máximo de cinco. Al investigar, evalúa las opciones con base en criterios como el precio, el traslado de los materiales y el costo del mismo, y los servicios adicionales que te pueden ofrecer (asesoría, instalación, mantenimiento).
  6. Quédate con el proveedor que te dé la mejor relación costo-beneficio. Puedes encontrar tiendas que venden los materiales muy baratos, pero en las que tú debes hacerte cargo del traslado, la instalación y el mantenimiento. Contratar estos servicios por separado puede resultar más caro que ir a un proveedor con tarifas más altas, pero que te ofrece un mayor valor.
  7. Asesórate con especialistas. A menos que ya tengas experiencia con la instalación del tipo de piso que elegiste y que dispongas de tiempo para llevar a cabo el trabajo, lo mejor es dejarlo en manos de un experto. Así tendrás la garantía de que tu inversión en el material no se echará a perder por una mala instalación.
  8. Infórmate acerca de los cuidados y mantenimiento. Si no hiciste esto al comprar el material, asegúrate de preguntarlo a quien haga la instalación. En internet hay miles de tutoriales y listas de consejos para conservar tus pisos de madera, mármol o linóleo, pero cada marca puede tener sus especificaciones. Mejor asegúrate antes de usar productos o remedios caseros que podrían deteriorarlos.
  9. Cuida tu inversión. Cuando el trabajo esté listo, te llenará de orgullo el llegar a tu casa y ver que tu esfuerzo ha dado frutos. Para que esta sensación nunca se vaya, cuida tus pisos, siguiendo las indicaciones del fabricante y habituando a tu familia a tener ciertas precauciones.
  10. ¡Disfruta tus pisos! En relación con el último punto, cuidar tus pisos no significa que prohíbas cualquier movimiento o actividad. Basta con que enseñes a tus hijos que no se puede andar en bici dentro de casa, colocar un felpudo para que todos se limpien los zapatos al entrar o limpiar rápidamente cuando suceda un accidente.

Dolor en el pie diabético y úlceras

Las úlceras en el pie son una complicación común de la diabetes mal controlada, que se forma como resultado de la descomposición del tejido de la piel y la exposición de las capas subcutáneas.

Son más comunes bajo los dedos de los pies y las piernas y estas heridas pueden afectar tus pies hasta los huesos.

Todas las personas con diabetes pueden desarrollar úlceras en los pies y llegar a sentir un gran dolor.

La buena noticia ante este grave y común problema es que ante un buen cuidado de los pies se puede ayudar a prevenirlo.

Ante un pie diabético el tratamiento para posibles úlceras, así como el dolor que se llegue a presentar, varía dependiendo de sus causas.

Es importante llevar tus consultas regulares con tu médico de cabecera y comenta con él cualquier dolor o molestia que pudieses tener en el pie, para asegurarse de que no es un problema grave, ya que las úlceras infectadas pueden resultar en amputación si se descuidan.

Por lo tanto, un buen diagnóstico a tiempo puede resultarte vital. Recuerda que ante un problema de diabetes, los mayores cuidados a tener presentes son la vista y los pies.

Por ello, los signos de que algo no va bien hay que tenerlos presentes.

Uno de los primeros signos de una úlcera en el pie es el drenaje que podría manchar los calcetines o salir de tu zapato.

El presentar una inusual hinchazón, irritación, enrojecimiento y olores en uno o ambos pies también son síntomas tempranos comunes de una úlcera en el pie.

El signo más visible de una úlcera grave en el pie es el observar el tejido negro llamado escaras, el cual rodea la úlcera.

Esto se forma debido a la ausencia del flujo sanguíneo saludable en el área alrededor de la úlcera.

La gangrena parcial o completa, que se refiere a la muerte del tejido debido a infecciones, puede aparecer alrededor de la úlcera.

En este caso, pueden producirse descargas olorosas, dolor y entumecimiento.

Los signos de úlceras en los pies no siempre son evidentes. A veces, incluso no se muestran síntomas de úlceras hasta que ésta se ha infectado.

Es importante que hables con tu médico si comienzas a ver cualquier decoloración de la piel, en  especial si notas tejido que se ha vuelto negro o sientes dolor alrededor de un área que aparece callosa o irritada.

Tu médico probablemente identificará la gravedad de la úlcera en una escala de 0 a 3 usando los siguientes criterios:

  • 0: no hay úlcera, pero el pie está en riesgo
  • 1: úlcera presente pero sin infección
  • 2: úlcera profunda, exponiendo articulaciones y tendones
  • 3: úlceras extensas o abscesos de la infección

Definitivamente, la idea es no llegar a ninguna escala anterior, por lo que el mantener una sana y continua observación de tus pies y tu cuerpo en general podrá alejarte de cualquier problema.

La idea es siempre prevenir.