¿Por qué no a todos les gustan las Fiestas Decembrinas?

El sábado por la tarde vi un poco de televisión con mis hijos y, como ya es tradición para estas fechas, en la mayoría de los canales de películas se transmitían filmes con temática navideña. Elegimos la que más les gustó a los niños, cuyo título ahora no recuerdo, y pasamos un agradable momento familiar.

Sin embargo, debo confesar que no presté toda mi atención a la película, porque me puse a pensar en una idea un tanto extraña. Si bien todas las historias navideñas tienen un final feliz, cuando el personaje que estaba en problemas, confundido o amargado, redescubre el “significado de la navidad”, lo que sucede cada vez con más frecuencia en la vida real no es esto, sino el encontrar personas a quienes todo el ambiente, las fiestas y los gastos que caracterizan al mes de diciembre no les hacen la menor gracia.

Más tarde compartí estos pensamientos con mi esposo, quien me dijo que a veces tenía ideas muy sombrías y que probablemente me estaba transformando en un Grinch. Sin embargo, hoy por la mañana también lo comenté con mi sobrino, que es psiquiatra y está cursando un diplomado en medicina general, y me dijo que mi observación no estaba nada errada. De hecho, continuó, el sentir enojo, angustia, tristeza o desgano en temporadas festivas es más común de lo que parece.

Las llamadas Fiestas Decembrinas están entre las que provocan más desajustes emocionales, porque como su aceptación es casi universal y son la tradición más difundida en países como el nuestro, crean una euforia colectiva que algunos no logran soportar.

navidad

Algunas razones particulares por las que se puede llegar a odiar las fiestas de Navidad y fin de año son:

Pérdidas ocurridas durante el año o en épocas pasadas

La pérdida de un ser querido, de un trabajo o de cualquier cosa o actividad que resultara significativa es un evento de por sí doloroso. Pero en épocas como la Navidad, en las que todo ejerce una especie de presión para que nos sintamos alegres, dichas pérdidas pueden resentirse aún más. Incluso quienes han logrado superar el duelo pueden recaer en la tristeza en estas fechas.

Crisis económicas, familiares o personales

Las deudas y los problemas económicos, los problemas en las relaciones familiares o en la salud de un miembro de la familia y los inconvenientes para cumplir con las metas personales también afectan la forma como afrontamos el final del año.

Pérdida del sentido de estas festividades

Puede sonar a trama del especial navideño, pero el hecho es que muchas personas no le encuentran sentido a tanta celebración. Ya sea porque no comparten las creencias religiosas o porque no entienden que todo se reduzca a comprar y comprar, hay quienes simplemente no encuentran cómo disfrutar de las Fiestas Decembrinas.

Y, ¿qué hacer si algún ser querido, familiar o incluso nuestros niños muestran apatía, desgano o síntomas de depresión a causa de la navidad y el fin de año? Lo primero es aceptar que dichos sentimientos son normales, que pueden afectar a cualquier persona en cualquier momento, y que no hay por qué avergonzarse de sentirse así.

Una vez que se reconocen los sentimientos que nos están afectando, podemos empezar a buscar sus causas. ¿La persona se siente así porque extraña a un ser querido; porque pasa por un mal momento en el ámbito laboral, familiar o personal; porque no quisiera gastar tanto o tener tantos compromisos forzados? Al descubrir las causas de lo que sentimos, podemos enfrentarlas y buscar soluciones.

El paso crucial para ayudar a las personas que no se sienten tan bien en esta temporada de “alegría, paz y amor” es manifestarles nuestra comprensión. En vez de hacerlas sentir como el malo de la película, hay que mostrarles empatía y ayudarles a encontrar soluciones. Y si esto último no es posible, evitemos en ser parte del problema. Con esto me refiero a no presionar demasiado a quienes no disfrutan las fiestas para que participen en ellas o se sientan felices.